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llagarcía, nos han movido á pensar en una nueva edicion de todos ellos, y lo ejecutarémos con la brevedad posible, si, como esperamos, el público recibe benignamente esta de Virgilio, por donde hemos principiado.

Nada hemos añadido de particular á los argumentos y notas que el Padre José Petisco puso á su Virgilio de Villagarcía; pero se ha variadó la forma y disposicion del texto y notas, por parecernos esta mas acomodada que la otra; y este mismo sistema seguirémos en los demas autores, procurando que todos salgan con la mejor correccion posible.

NOTICIAS DE VIRGILIO.

Publio Virgilio Maron, príncipe de los poetas latinos nació en Andes, pueblo pequeño del territorio de Mantua, el dia 15 de octubre del año 684 de la fundacion de Roma, 70 antes de Jesucristo, siendo cónsules la primera vez Cn. Pompeyo Magno y M. Licinio Craso, y su nacimiento hizo memorables para siempre los ídus de aquel mes. Su padre Maron ejerció el oficio de alfarero, segun la opinion mas probable. Se crió Virgilio en Cremona, y á la edad de diez y seis años vistió la toga viril, cabalmente en el mismo dia en que murió el poeta Lucrecio, siendo cónsules por segunda vez los mismos que lo habian sido el año de su nacimiento.

Desde Cremona pasó á Milan, y poco despues á Nápoles, en donde se aplicó con la mayor intension al estudio de la literatura griega y latina, y principalmente á la medicina y matemáticas, en cuyas dos ciencias fué tenido por el mas sabio. De allí pasó á Roma, y muy luego tomó amistad con el caballerizo mayor de Augusto, y curó muchos caballos enfermos; por la cual mando Augusto que

se le diese cada dia un pan como á uno de sus caballerizos; cuya merced se le duplicó y triplicó despues por otras cosas que hizo en servicio del César.

Desde sus mas tiernos años descubrió Virgilio su genio para la poesía. Siendo aun muchacho, se dice que compuso al sepulcro de Balista, maestro de los gladiadores, que por sus muchos latrocinios habia sido apedreado y envuelto en un monton de piedras, este dístico:

Monte sub hoc lapidum tegitur Balista sepultus
Nocte, die, tutum carpe, viator, iter.

Algunos pretenden que escribió en su mocedad las piezas que corren bajo los títulos de Ciris, Etna, Culex. Moretum, Copa, Dire y Epigrammata; pero los críticos mas juiciosos lo niegan unas por haberse averiguado ser de otros poetas; y otras por considerarlas indignas, aun en la juventud, de su elevado talento, juicio y pureza de costumbres y solo reconocen como propias de Virgilio las Bucólicas, Geórgicas y Eneida.

Lo primero que compuso fuéron las Bucólicas; y desde la primera Egloga que publicó, dando gracias á César po haberle eximido de la ley general que privaba á los Mantuanos y Cremonenses de la posesion de sus tierras para repartirlas entre los soldados veteranos, dió á conocer su grande talento para la poesía, y fué el origen de su fortuna. Despues trabajó en obsequio de Mecénas las Geórgicas, poema el mas acabado y perfecto, y que puede llamarse la obra maestra de la poesía latina, y últimamente la grande obra de la Eneida. Tres años gastó en

componer las Bucólicas, siete en las Geórgicas, y once en la Eneida. Las dos primeras las dejó corregidas y enmen dadas; pero habiendo determinado retirarse á Grecia [ Asia por espacio de tres años para dar la última mano á la Eneida, libre de todo estorbo, cayó enfermo en Megara, pueblo inmediato á Aténas, y finalmente murió en Brindis el dia 22 de setiembre (ó segun algunos el 1° de octubre) del año 735 de Roma, y cincuenta y dos de su edad. Mandó en su testamento que se quemase la Eneida como obra imperfecta é incorrecta, lo cual no quisieron cumplir sus testamentarios Vario y Tuca, ni permitió Augusto.

Estas tres obras granjearon á Virgilio la estimacion de Augusto, Mecénas, Tuca, Polion, Horacio, y otros sabios y personas principales, y generalmente de todo el pueblo romano; pues en una ocasion en que se recitaron algunos versos suyos en el teatro, el pueblo vuelto á él le colmó de aplausos, obsequio que solo se concedia al César : pero al mismo tiempo no le faltáron envidiosos que tiráron á oscurecer su gloria, escribiendo contra su nacimiento, contra sus obras y contra sus costumbres; entre los cuales fuéron los primeros Bavio y Mevio, alentados de la mo destia y silencio de Virgilio, que jamás respondió á su detracciones, y se avergonzaba de oir sus alabanzas.

Una noche puso Virgilio en la puerta del palacio de Augusto estos versos:

Nocte pluit totâ, redeunt spectacula mane:

Divisum imperium cum Jove Cæsar habet.

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Deseando Augusto saber quién fuese el autor de los versos, se los apropió Batilo, poeta mediano, y recibió el correspondiente premio del César; pero enfadado Virgilio, pensó con una astucia descubrir el robo y el verdadero autor. A este fin puso en las mismas puertas del palacio el verso:

Hos ego versiculos feci; tulit alter honores,

y repetido cuatro veces este principio de otro verso:

Sic vos non vobis.

Quiso César que se los concluyesen, pero ningun poeta, ni el mismo Batilo se presentó á ejecutarlo; y entonces Virgilio los concluyó en esta forma:

Hos ego versiculos feci; tulit alter honores:
Sic vos non vobis nidificatis aves;
Sic vos non vobis vellera fertis oves;
Sic vos non vobis mellificatis apes;
Sic vos non vobis fertis aratra boves.

Con lo cual acabó de destruir á sus enemigos, y aumentó su grande reputacion.

Sus obras han sido y serán siempre admiradas y veneradas de los sabios, estando todos conformes en que es el príncipe de los poetas así latinos como griegos, y que ha excedido á todos, como él dice de Roma respecto á las demas ciudades.

Quantùm lenta solent inter viburna cupressi.

(Eclog. I, v. 26.)

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