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capítulo ó párrafo, que fijasen la atencion en el asunto de que el autor iba á tratar, y con notas, tambien en castellano, que diesen luz en los lugares oscuros ó mas dignos de observarse; y que se imprimiesen en la imrenta que á este fin se habia establecido en el colegio de Villagarcía de Campos.

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Los autores elegidos, ademas de Fedro y las Cartas de Ciceron, fuéron de los prosaicos, Ciceron, Quinto Curcio, Salustio y Julio César; y de los poetas, Virgilio, Ovidio y Horacio; y habiendo encargado su exámen, arreglo y correccion á los Padres mas instruidos en la lengua latina, y versados en la enseñanza, se vió ejecutado el plan en menos de dos años, y surtidas de autores clásicos correctos y anotados, no solo las aulas de gramática de los Jesuitas, sino las demas del reino con las copiosas ediciones de ellos que se hicieron en Villagarcía1.

1 En una obrita del Padre Francisco Javier de Idiaquez, de la Compañía de Jesus, impresa en Villagarcía el año de 1758, con el título de Prácticas é industrias para promover las ciencias humanas, se dice al folio 42: « Las ediciones que iremos dando al público (con sumarios y notas en castellano) para provecho de la juventud, serán de Ciceron, de Curcio, de Salustio, de César, de Virgilio, de Ovidio y de Horacio. » Y al folio 43: «El Horacio se imprimirá con las notas y paráfrasis en latin, con que le hizo tan apreciable el Padre Juvencio.... Lo mas útil es el Arte podtica, en que tambien se enseña á discurrir á hacer crisis de todo género de obras de ingenio, y por eso primero que se imprima será el Arte poética. »

Sin embargo de esta prevencion, ni han llegado hasta ahora á Questras manos el Salustio y el César impresos en Villagarcia con aotas, ni hemos hallado quien nos dé razon de que efectivamente se ilustrasen é imprimiesen estos dos autores por los Jesuítas; lo que nos inclina a creer que mudarian de parecer y no los harían, así como hio y publicaron otros, entre ellos el Cornelio Nepote con sumarios y notas del mismo Padre Idiaquez, sin que este los cite en sus Prácticas

Con estos auxilios empezó á mejorarse la latinidad, que se hallaba bastante decaida en España por el desfierro que sufrian casi todos los escritores clásicos latinos. de las aulas de gramática, y la subrogacion de los Emblemas de Alciato, las Fábulas de Hisopo en malísima prosa latina, el Breviario, Concilio, san Jerónimo y otros modernos de mal latin, ó por lo menos no de aquel que hablaron y dejaron en sus obras los hombres sabios que viviéron en los tiempos inmediatos al imperio de Augusto, que fué la época de la perfeccion de la lengua latina; pero como, por desgracia, quedaron cerrados los estudios de los Jesuitas, y estos preciosos libros sin circulacion por muchos años, volviéron á apoderarse de las aulas los que habian ocasionado la corrupcion de la lengua latina entre nosotros, ó se echó mano de las ediciones incorrectísimas de algunos clásicos que por sus muchos errores, y por no tener notas que aclarasen los lugares oscuros, no podian suplir la falta de los otros.

Bien persuadidos de esta verdad algunos preceptores amantes del adelantamiento de sus discípulos han buscado y han encargado á estos busquen los autores impre sos en Villagarcía; y otros han publicado con notas suyas, ó tomadas de aquellos, uno que otro autor para uso de sus aulas; pero ninguno, ni todos ellos juntos han formado una coleccion tan selecta, tan útil, ni tan bien trabajada tomo la de los Jesuitas.

Esto pues, y el deseo de que la juventud vuelva á tener abundante surtido de los autores latinos impresos en Vi

llagarcía, nos han movido á pensar en una nueva edicion de todos ellos, y lo ejecutarémos con la brevedad posible, si, como esperamos, el público recibe benignamente esta de Virgilio, por donde hemos principiado.

Nada hemos añadido de particular á los argumentos y notas que el Padre José Petisco puso á su Virgilio de Villagarcía; pero se ha variadó la forma y disposicion del texto y notas, por parecernos esta mas acomodada que la otra; y este mismo sistema seguirémos en los demas autores, procurando que todos salgan con la mejor correccion posible.

NOTICIAS DE VIRGILIO.

Publio Virgilio Maron, príncipe de los poetas latinos nació en Andes, pueblo pequeño del territorio de Mantua, el dia 15 de octubre del año 684 de la fundacion de Roma, 70 antes de Jesucristo, siendo cónsules la primera vez Cn. Pompeyo Magno y M. Licinio Craso, y su nacimiento hizo memorables para siempre los ídus de aquel mes. Su padre Maron ejerció el oficio de alfarero, segun la opinion mas probable. Se crió Virgilio en Cremona, y á la edad de diez y seis años vistió la toga viril, cabalmente en el mismo dia en que murió el poeta Lucrecio, siendo cónsules por segunda vez los mismos que lo habian sido el año de su nacimiento.

Desde Cremona pasó á Milan, y poco despues á Nápoles, en donde se aplicó con la mayor intension al estudio de la literatura griega y latina, y principalmente á la medicina y matemáticas, en cuyas dos ciencias fué tenido por el mas sabio. De allí pasó á Roma, y muy luego tomó amistad con el caballerizo mayor de Augusto, y curó muchos caballos enfermos; por la cual mando Augusto que

se le diese cada dia un pan como á uno de sus caballerizos; cuya merced se le duplicó y triplicó despues por otras cosas que hizo en servicio del César.

Desde sus mas tiernos años descubrió Virgilio su genio para la poesía. Siendo aun muchacho, se dice que compuso al sepulcro de Balista, maestro de los gladiadores, que por sus muchos latrocinios habia sido apedreado y envuelto en un monton de piedras, este dístico:

Monte sub hoc lapidum tegitur Balista sepultus
Nocte, die, tutum carpe, viator, iter.

Algunos pretenden que escribió en su mocedad las piezas que corren bajo los títulos de Ciris, Etna, Culex. Moretum, Copa, Dire y Epigrammata; pero los críticos mas juiciosos lo niegan unas por haberse averiguado ser de otros poetas; y otras por considerarlas indignas, aun en la juventud, de su elevado talento, juicio y pureza de costumbres y solo reconocen como propias de Virgilio las Bucólicas, Geórgicas y Eneida.

Lo primero que compuso fuéron las Bucólicas; y desde la primera Egloga que publicó, dando gracias á César po haberle eximido de la ley general que privaba á los Mantuanos y Cremonenses de la posesion de sus tierras para repartirlas entre los soldados veteranos, dió á conocer su grande talento para la poesía, y fué el origen de su fortuna. Despues trabajó en obsequio de Mecénas las Geórgicas, poema el mas acabado y perfecto, y que puede llamarse la obra maestra de la poesía latina, y últimamente la grande obra de la Eneida. Tres años gastó en

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